El cardenal Moreria Neves —quien asegura que «sus escritos me acompañan a todos los sitios»—, aclara que el testamento de Teresa «no es una doctrina académica, sino una doctrina de vida, una doctrina espiritual, un regreso al Evangelio».
Al purpurado brasileño le llegó el «flechazo» por Teresita en un viaje que hizo a Lisieux en el cincuentenario de su muerte (1947). «Pude hablar con Céline y Pauline, las hermanas de Teresa. Aunque viva cien años no podré olvidar aquella media hora de intercambio profundo. Poco después, me enviaron un mensaje en el que me decían que confiaban mi ministerio futuro a "la santa más grande de los tiempos modernos", según la expresión del Pío X».
El cardenal de San Salvador de Bahía, que en estos momentos está construyendo una «ciudad» para los niños de la calle, recuerda las palabras del Papa sucesivo, Pío XI, quien dijo que Teresa es «una palabra de Dios dirigida a nuestro siglo», a pesar de que este pontífice se opuso a su doctorado, objetando que era una mujer… Moreira Neves resume así el testamento de Teresa: «Su camino de confianza y de amor es una puerta abierta a una revolución divina que revela esta verdad fundamental: Dios es nuestro padre y nosotros somos sus hijos… Una mujer que habla de pequeñez y de infancia en un mundo borracho de grandeza y de poder; una monja que clama la esperanza, el amor, la gratitud, lo absoluto, en un mundo desengañado e incrédulo.